Saturday, February 24, 2007

BETO GONZÁLEZ, LA HISTORIA DE UN CHICHIPÍO


"Cuando mi viejo se lavaba, tarareando esa milonga en el piletón del patio, tenía ganas de escupirlo, te lo juro."Así empezó su confesión el Beto aquella tarde."Mi pobre vieja lo miraba y lo miraba, como si fuese…no sé, algún actor de cine, por lo menos. Él se recortaba el bigotito en elespejito del botiquín y ella, encima, le cebaba mate. Unos mates calentitos y dulzones que sólo ella sabía cebar.Yo veía lo atorrante (sinvergüenza) que era: mina (mujer) que subía al colectivo y le daba un cachito así de calce, se la levantaba (la conquistaba) sin laburo (trabajo). Y si no había guita (dinero) para el telo (hotel), al descampado nomás, en el último asiento. Pero mi vieja , boba, le corría todo el día atrás: con la camisa, con las rayas de los lienzos (pantalones). Parecía que se los mandara envuelto en celofán y con un moño, como para que quedara más lindo, el muy boludo (gilipollas)."


La ficha decía: "Alberto González, conscripto clase cincuenta ynueve. Tez blanca, ojos pardos. Altura: uno sesenta. Estudios: primarios completos. Profesión: vendedor. Se lo acusa de la explosión en los baños del Comando en Jefe."


La verdad, lo miraba, mientras me tocaba custodiarlo, y no podía creer que el chichipío ése hubiera puesto el artefacto. Para mí era un perejil (un idiota útil). Yo tenía que obedecer y cerrar los ojos y las orejas como el mono sabio. No quería ser boleta (que me mataran) yo también. Así que cumplía mis obligaciones, pero trataba de rajarle (escaparle) a lascosas más fuleras (desagradables) que me tocaban. ¿Sabés qué hacía? Siempre tenía algún laburo práctico: una puerta que no cerraba, las canillas, los depósitos del baño. Entonces, no me encontraban a la hora de usar la electricidad para otra cosa. Y me salvaba. Y el pibe, el pibe me daba mucha lástima, parecía bueno, pero bueno en serio.


"Justo cuando empecé la colimba, a mi viejo se le dio por andar con la loca esa. Nunca había tenido una fija. Siempre yiros (mujeres de la vida). Pero esa vez la colorada comenzó a aparecer por todas partes. Lo volvía loco. Mientras tanto, a mí también se me dio con Patricia. No podía creer que una piba tan bonita se fijara en mí. Me esperaba allá en Palermo, a la salida del cuartel, con el pelo lacio y la cara lavada. Y esa parla. Yo no manyaba (comprendía) nada de lo que me explicaba. Hablaba en difícil. De a poco fui entendiendo. Como entendía que la colorada no era igual a todas para mi viejo."


La cara del Beto se iba transformando con cada palabra de la confesión. Para esta confesión sin testigos, no hizo falta la electricidad ni el agua. Habló con las entrañas, como si fuera a reventar de tanto dolor."Yo estaba convencido de que la piba me quería. Por eso empecé a acompañarla a las reuniones. Y de a poco me di cuenta de que ellos tenían bronca igual que yo por muchas cosas y que estaban tratando de cambiarlo, a su manera. Aquel día , mi viejo me alcanzó a escondidas un paquete que le había dado la colorada. Tenía perfume, jabón y desodorante de los finos. Para que la vieja no se avivara (diera cuenta), me dijo:"Beto , ésto te lo regaló Patricia. No le digas nada a mamá. ¿Eh?" Me dio tanto asco que casi vomito sobre el paquete. Pero no quise armar quilombo (hacer problema), y dejé todo así por el momento."No pude preguntarle nada. Lo dejé hablar. Y no hizo falta más. Vomitó todo, como hubiera deseado hacer sobre el paquete de la colorada. Me pidieron lo del baño del Comando el mismo día que decidí darle el escarmiento al viejo. Vos no jodés más, pensé para mí. Y ese martes hice las dos cosas juntas: metí la bomba y cambié el perfume de la colorada por el ácido más corrosivo que encontré."


Miré al Beto otra vez y me dio tanta lástima que pensé qué podía hacer para ayudarlo. Era de verdad un chichipío (pobre hombre), como había dicho. Así nomás. Hablé con los jefes, les conté, y estuvieron de acuerdo conmigo. Estaban necesitando algún boludo (tonto) para congraciarse con la gente……………………………………


Tararara, tata tachatatá …Comunicado Nº… (Onomatopeya de las marchas militares que precedían a los comunicados de los ídem) El Beto en la tele: "Viejo, perdoname, estoy arrepentido, no sabía lo que hacía. Me lavaron la cabeza, por eso hice lo que hice en aquel baño. Pero estoy arrepentido, de verdad y me doy cuenta que el único camino es el del verdadero bienestar de la patria, el camino derecho y verdaderamente humano*. Viejo, perdoname."

Cati Cobas

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