
"Yo no quiero que nadie se imagine
cómo es de amarga y honda
mi eterna soledad,
en mi larga noche el minutero muele
la pesadilla de su lento tic tac."
Soledad, de Alfredo Le Pera y Carlos Gardel, 1934
Eso, eso, como en el tango: yo no quiero que nadie se imagine cómo te extraño en estas tardes interminables de domingo. Ser "la otra" ya no se usa. Me pregunto cómo pude aceptar tu: "Sabés, chiquita, que de lunes a viernes me tenés para vos, pero el sábado y domingo son de la familia, otra cosa no puedo hacer".Tonta de mí. Pensaba que iba a conquistarte para siempre. Y ahora me encuentro más sola que nunca, mientras el sonido del reloj me vuelve loca. Mañana vas a estar acá sentado, haciéndome olvidar a puro beso la tarde de hoy, la amarga sensación de estar afuera de la vida de todos, de estar irremediablemente sola. Y vos, vas a seguir viviendo las dos vidas, absolutamente acompañado. Te odio. Pero me odio más a mí por aceptar este lugar, esta existencia, esta parodia de amor de día de semana
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Eso, eso, como en el tango: yo no quiero que nadie se imagine cómo te extraño en estas tardes interminables, en que te llamo a la oficina, y no te encuentro.Ser tu mujer ¿para qué? Me pregunto cómo pude aceptar tu:"Sabés, chiquita, que el fin de semana es para vos, pero de lunes a viernes soy un tipo consagrado al trabajo, otra cosa no puedo hacer".
Tonta que acepté. Pensaba que encontrarías un ratito para romper la monotonía de mis tardes de tareas escolares con los chicos, el café con leche y la novela. Pero me encuentro más sola que nunca, mientras el sonido del reloj me vuelve loca. Mañana vas a estar acá sentado, haciéndome olvidar a puro beso, las tardes de la semana, la amarga sensación de estar afuera de tu vida, de estar irremediablemente sola. Mientras vos, vos, vas a seguir viviendo las dos vidas, definitivamente acompañado. Te odio. Pero me odio más a mí por aceptar este lugar, esta existencia, esta parodia de amor de sábado y domingo.
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Eso, eso, como en el tango.Yo no quiero que nadie se imagine cómo es mi soledad. Para eso, para que nadie se imagine, me reparto entre las dos, sin ser de nadie, ni de mí mismo. Para eso me invento las dos vidas, pero podría tener cien y no servir de nada. Sólo busco callar, de a ratos, mi angustia en esos cuerpos, en los que me hundo de lunes a viernes, o los fines de semana, sin encontrarme. Definitiva, y rabiosamente solo.
Cati Cobas




1 comments:
Cati, me has dejado con un nudo en la garganta al leer este post el dia de hoy en tu blog.
La transparencia de tus sentimientos es bella.
Te dejo mi tacita de te con mucho carino, desde mi humilde rinconcito al tuyo
Besos
Veronica
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